La sexta edición del Festival Musical de Santo Domingo, que tuvo lugar durante los días 7 y 17 de marzo, contribuyó sin dudas a paliar un tanto el marasmo vivido por la música sinfónica y de cámara durante los últimos años en esta ciudad primada de América. De los seis conciertos realizados, el que más expectativas creó en el público fue el de Arturo Sandoval bajo la conducción de José A. Molina; y en su realización fue sin dudas el espectáculo más divertido. La velada comenzó con una interpretación de Salón México, de Aaron Copland, bien jaranera, danzonera y tequilezca, conducida con buen tino por el Maestro Molina, quien contó con excelentes respuestas de los solistas, aunque el colectivo por momentos perdiera el bamboleo de las complejas síncopas. El público disfrutó y lo demostró sin ambages con sus aplausos, seguidamente la noche…
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