El otro día, mientras iba en taxi al aeropuerto de Santiago, escuché por la radio un anuncio en el que Esther Viúdez, oboísta principal de la Real Filharmonía de Galicia, invitaba de modo entusiasta a los oyentes a asistir al concierto de esta noche, indicando las obras que se iban a tocar así como los lugares de venta de entradas. Me pareció un buen sistema para atraer público, y la cosa tuvo su efecto, vista la entrada más que decente que registró hoy el Auditorio.Ciertamente, entre el público se veía más de un estudiante de violín con el instrumento a cuestas. No era para menos, el programa obligaba. Y sin embargo, no sé si habría muchos alumnos de oboe, aunque a ellos también les habría aprovechado el concierto, y con creces. Porque la obra que abría cartel era el Concertone en Do mayor para dos violines con oboe y violonchelo. Y a…
Comentarios