Es, no solo el gran drama de Verdi, sino una de las más grandes óperas de todos los tiempos. El gran punto de inflexión de un hombre que teniendo todo demostrado y afianzado con creces y a una edad en la que la jubilación queda ya lejana, parte de cero en la concepción pero con un bagaje de conocimientos aterrador. A este giro copernicano contribuyó decisivamente Arrigo Boito con un libreto espléndido, punto de partida de la imaginación verdiana.La representación de esta obra es siempre complicada, el trípode que arma la sólida base -Dirección, Otello, Iago- tiene que ser finamente equilibrado para que el éxito no tenga falla, y eso después de tantos años todavía no ha sido logrado. A todo ello tiene que añadirse un segundo nivel de suma importancia - coros, Desdémona, Emilia y Cassio-.Tampoco esta vez ha estado todo equilibrado, si bien…
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