No cabe duda de que el mayor triunfo de la noche sinfónica correspondió a la genial pianista argentina Marta Argerich, interpretando el Primer concierto para piano de Beethoven. Su personalísima versión, siempre con sumo cuidado en cuanto a la expresividad, y el magnetismo que transmite esta irrepetible artista, lograron momentos de extraordinaria tensión, independientemente del tempo escogido. Dutoit la acompañó con fortuna, con una robusta orquesta y su refinada batuta.Argerich no cayó en la exageración romántica y sí aplicó los debidos contrastes en el seno de una construcción exquisita y un cuidadísimo fraseo, pero siempre en el marco de un enfoque musical unitario. El estilo de la pianista se acusó más en el segundo movimiento, de peculiar dulzura: las notas fluían con su justo significado y el peso y matización adecuados. Un…
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