La Sala São Paulo es el resultado de la reconversión del vestíbulo de una estación de ferrocarril, una de esas obras civiles que alguien definió como “las catedrales de la Revolución Industrial”. Un gran edificio de sobrias líneas externas y contenida suntuosidad interior, con un gran vestíbulo de altas arcadas y una sala de planta rectangular, cuyo escenario ocupa un tercio de la longitud total. Es decir, la proporción que se ha venido considerando como un ideal de distribución para sala de conciertos, por comodidad y acústica. Ésta resulta espectacular, por no decir óptima, y se adapta a las necesidades específicas de cada agrupación o programa modificando la disposición de los elementos de madera del techo de la sala. Reúne la música y resulta muy clara, cálida y con un retorno equilibrado que permite además que los músicos se oigan…
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