El programa estuvo dispuesto en su primera parte alrededor del Concierto para piano de Beethoven. Como complemento inició con una de las sinfonías poco programadas de Mozart, a mero plato de aperitivo o entrante, que es para lo que en realidad se compuso esta obra de estructura muy teatral. Según especulaciones fue obertura de la ópera Thamos, rey de Egipto.Lo que más llamaba la atención era la actuación de Radu Lupu, uno de los pianistas mas asentados y templados del panorama internacional y de los que menos se prodigan.El Concierto número 3 de Beethoven que presentó Lupu, fue riguroso, alzando así el listón que la dirección impuso desde el principio. Mandeal ofreció una disposición poco depurada, con cuerdas poco apuradas y un sonido manso, poco beethoveniano. Pero como digo, Lupu nos introdujo en una nueva dimensión, en la que pudimos…
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