Con el pretexto de “agradecer a las personas, empresas y organismos que trabajaron en las obras de restauración” se llevó a cabo una prueba del funcionamiento del “nuevo Teatro Colón” que permitiera exhibir lo que hasta el presente hay de visible, es decir, el foyer, el Salón Dorado y la propia sala.Se libró una verdadera carrera contra el tiempo. En efecto, la meta está fijada en una fecha precisa: el 24 de mayo debe producirse la reapertura oficial con un programa sencillo, apto para todo paladar. Una de esas funciones que desencadenan inexorables aplausos: el segundo acto de La Boheme y un acto de El Lago de los Cisnes.Prueba del apresuramiento y la improvisación con que se actuó para llegar a la fecha señalada, aunque fuera con muletas y casi sin respiración, es que, hasta un poco antes de iniciada la función, caían de la parrilla…
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