El último editorial de la revista Scherzo nos invita a que tengamos cuidado con la cultura (ver editorial). Es este un consejo, que, a primera vista, parece del mismo estilo con que Marx nos pedía que estuviéramos en guardia contra la religión, no fuera a ser que nos intoxicáramos con tanto opio. Y como la música clásica hace ya tiempo que está bajo la sospecha de ser una especie de religión de los tiempos modernos, parecería que Scherzo se metamorfosea para enarbolar la bandera comunista contra la ópera machista catatónica y el sinfonismo bélico alemán. Me temo, sin embargo, que no es esa la intención del editorial, sino más bien la contraria: que los tiempos en los que los recursos escasean, malo sería que el Gobierno, por un quítame allá esas pensiones, nos dejara sin la dosis opiácea acostumbrada.Coincido, no obstante, con el alegato…
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