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Iniciar sesión Crear cuentaTal vez el más bello ejemplo que nos ofrece Brahms haya sido el confiar a la viola el segundo tema del movimiento inicial de la “Segunda Sinfonía”, cuya belleza serena y delicada ternura evocan una canción de cuna. También es admirable la fusión del timbre de la viola con el de la contralto en las “Dos canciones para contralto, viola y piano”, opus 91, donde la voz humana y el instrumento de arco entrelazan dos líneas vocales diferentes, sobre el paisaje de fondo en que las enmarca el piano. En fin, los dos instrumentos armonizan bellamente sus diferentes colores en las dos “Sonatas para viola y piano”, opus 120.
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