Otra vez paso por Madrid y otra vez miro inútilmente la programación del Teatro Real. Y van ya varios meses así. Hoy por primera vez miré con detalle la nueva temporada y nada ha cambiado. Semanas enteras, a veces casi un mes, y ninguna ópera que ver. Días y días que se llenan con conciertos didácticos para niños, en horario escolar, para que sean los maestros los que los lleven al teatro y no los padres/abuelos, un sistema que se ha demostrado mucho más efectivo para crear auténtica afición. Pero claro, estos conciertos didácticos tienen financiación ajena y al Real le cuestan poco y le ayudan a inflar las estadísticas de asistencia de público. Claro que todos los buenos teatros de ópera tienen esta programación infantil y me alegro mucho de que el Real apueste por este tipo de conciertos, pero la programación infantil no puede…
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