Debo en primer lugar confesar mi debilidad por Amor y vida de mujer de Schumann. Estos fueron los primeros lieder que realmente me emocionaron y después ya vinieron otros muchos. Por eso, la expectativa de escucharlos otra vez me hizo ir la sala de la Radio Polaca (bastante tristona por otra parte, como todas estas salas radiofónicas) muy ilusionada. Y una vez allí, Kurzak superó mis expectativas. Ya no es que tenga una voz preciosa, rica en armónicos, que controle perfectamente la voz y frasee con mucho gusto, sino que además posee una variedad de expresión muy amplia que la hace igualmente emocionante cuando canta, casi exagerando con los nervios de la boda y con un tempo demasiado rápido, su ‘Ayudadme hermanas’, como cuando en la siguiente canción, ‘Tu mirada, dulce amigo’, no duda en parar el tempo, en dejar que se creen silencios…
Comentarios