En el primer concierto de temporada hubo dos cosas que me llamaron la atención nada más ocupar la correspondiente butaca: la ingente cantidad de sillas dispuestas a ser ocupadas por los profesores, piano, arpa, órgano y numeroso y variado conjunto de percusión incluido, y la situación de los contrabajos, a la izquierda, tras violines primeros y chelos; violas y violines segundos a la derecha. La cantidad de instrumentistas -unas cincuenta cuerdas y vientos a cuatro- estaba claro que se debía al estreno de Alba Sapientia, concierto para orquesta de Ferrer Ferran. Pero, ¿a qué se debía tal disposición en el escenario? El propio Traub se encargó de despejar la duda tras el estreno, pues como tiene por costumbre, se dirigió al público -gesto de cortesía pero también de marketing- para darle la bienvenida y anunciar que el grueso de la…
Comentarios