Cinco años han pasado desde que Katharina hiciera su debut en el Festival de su papá Wolfgang, y en esos cinco años muchas cosas han sucedido. Sus padres Wolfgang y Gudrun no se encuentran más con nosotros y el festival está en manos diferentes, las de Eva y Katharina Wagner. Pero el mensaje coherente de Katharina sigue vigente, si bien con ciertos reparos. Este es el último año de esta producción, que dio mucho que hablar por sus ingeniosas y divertidas ideas, por ejemplo la de los cabezudos; y aun más importante, por el aburguesamiento de Hans Sachs, el carácter que hasta esta producción era el que más se hacía querer de todas las creaciones wagnerianas. Nunca más. Katharina de un plumazo le ha quitado redondez y le ha descubierto ángulos peligrosos que cortan y hieren. El público reaccionó como era de esperar, con enojo, ¿cómo se…
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