La pianista Marianna Prjevalskaya nació en Moldavia, pero se considera coruñesa porque aquí ha desarrollado la mayor parte de su vida y porque tiene la nacionalidad española. Llegó a La Coruña con diez años, en 1992, cuando sus padres decidieron buscar mejores horizontes para su desarrollo profesional. Además de tocar el piano, le gusta la fotografía, la pintura y ama los animales. Pero que no nos engañe ni su aspecto frágil ni los ensoñadores ojos azules con que contempla el mundo que la rodea con cierto ingenuo asombro; que no nos engañen sus maneras elegantes y delicadas ni su sonrisa que -como dijo Rubén Darío- "es la flor de su figura". Bajo todo ello, late una poderosa inteligencia y una admirable tenacidad para seguir una carrera de éxitos con un difícil instrumento en el que existe, además, una enorme competencia. ¿Cómo si no…
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