Espero que a mi admirado conciudadano, Wenceslao Fernández Flórez, no le molestará, allá donde se encuentre tras su pasamento (acaso en un bosque tan animado y maravilloso como aquél por donde vagaba el fantasma de Fiz de Cotovelo espantando a la clientela de Fendetestas), que tome en préstamo el título de las crónicas parlamentarias que publicaba en el diario ABC para abrir estas notas retrospectivas de un concierto que tal vez llegue a ser una referencia para la historia de la música de nuestra tierra. Porque una gran orquesta sinfónica gallega, dirigida por un jovencísimo maestro gallego (veintidós años), tocó en una gran ciudad gallega un programa con música del repertorio llamado clásico, dentro del cual se incluyó la obra de un compositor gallego, que ha sido registrada por orquestas canadienses, alemanas, checas y, por supuesto,…
Comentarios