Ante una sala menos poblada de lo deseable, se presentó el Ballet de Kiev en Buenos Aires. Seguramente la superposición con otros espectáculos de ballet, junto a los altos precios de las localidades, conspiraron para que el público no fuera tan nutrido como lo merecía la excelente compañía ucraniana. Menuda tarea sin duda la de los productores de estos espectáculos, que deben compatibilizar fechas y costos, y sin embargo logran traer artistas de primer nivel (está prevista la visita de Sylvie Guillem para septiembre). Casi 150 años de historia lleva sobre sus espaldas el Ballet de Kiev, producto de la asentada tradición académica rusa. Tal herencia se percibe en la uniforme y precisa técnica de absolutamente todos sus integrantes, en la disciplina musical de cada uno de sus pasos, en su impecable cohesión grupal. La compañía, actualmente…
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