Resulta realmente esperanzador que un festival modesto, como el Festival Ibérico de Música de Badajoz, consiga llegar a su trigésimo cumpleaños aumentando su número de patrocinadores justo cuando la crisis golpea a todo el mundo y, en especial, a este tipo de manifestaciones culturales que a veces son consideradas prescindibles.
En el caso del festival, el buen hacer de la Sociedad Filarmónica y el excelente apoyo popular augura larga vida a estos conciertos primaverales, de gran tradición en la ciudad del Guadiana. Concretamente, el hecho de montar Das Lied von der Erde con tan buenos resultados ya indica el grado la capacidad organizadora de los responsables del festival. Se trataba de una opción arriesgada, pues a la dificultad de encontrar solistas con prestancia hay que sumar que el grupo instrumental es de nueva creación, con todo…
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