Otro logro del Festival Ibérico de Música de Badajoz, menos espectacular pero igualmente encomiable, ha sido este concierto de cámara, sostenido por la espina dorsal de la música de Luigi Boccherini. Esto se explica esencialmente porque La Real Cámara es probablemente el grupo instrumental que mejor ha estudiado y comprendido el estilo del compositor español y la sutileza que esconde su música, a la que logra apartar de cualquier monotonía gracias a acentos marcados -nunca agresivos-, exhaustivamente estudiados pero que jamás comprometen esa especie de "fluidez galante" de esta agradable música. La ubicación del concierto, el salón de plenos de la Diputación de Badajoz -antiguo salón de baile del Casino-, repleto de pinturas y bajorrelieves, parecía el marco ideal, aunque a mí me surgían dudas respecto a la acústica. Comenzado el…
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