Hubo una época en la que las guías discográficas tuvieron cierto predicamento. Antes de la era internet era más complicado conocer en detalle las grabaciones disponibles para elegir, particularmente en los títulos más populares. Así, publicaciones como El libro de la ópera grabada de José María Martín Triana (Alianza Editorial, 1989) realizaban una labor divulgativa que con un lenguaje sencillo hacía posible aclararse en el intrincado mundo de la fonografía. Como toda obra con vocación general, de cada autor se presentaban títulos escogidos. Para la producción completa había que ceñirse a autores muy conocidos que tuvieran todo el catálogo grabado, como era el caso de Rossini y Verdi, destinatarios de sendas Guías Scherzo de la mano de Fernando Fraga y Arturo Reverter (Ediciones Península, 1998 y 2000). La rápida difusión del…
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