Decir que Alfred Brendel es uno de los grandes pianistas del siglo XX, es decir más bien poco. Es un instrumentista referencial, qué duda cabe, pero su forma de hacer música va mucho más allá de la excelencia técnica. Cuando toca, se percibe claramente que ese virtuosismo es meramente funcional, una herramienta al servicio de la lógica interna de las partituras, de su estructura y su sentido. Ni el preciosismo sonoro ni el dominio técnico son sus prioridades. A Brendel le interesa qué dice el compositor y cómo lo dice. “La obra y nada más que la obra es el centro de atención” (Chiantore, 2001, 616). Sí, su trabajo ilumina la música desde dentro: cada interpretación es un análisis crítico. Y es que, entre las supernovas del piano, una inclinación le distingue: a Alfred Brendel le gusta opinar. Y le gusta mucho. Opina cuando compone,…
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