El joven Maestro Edel Muñoz, llegó por primera vez a Santo Domingo cargado de premios en concursos internacionales -19 primeros premios para ser exacto-, de fabulosas críticas y de un gran éxito de público. Con sus pocos años ya tiene hecha una carrera estupenda en el mundo real, enfrentado al gran público, ese que se encuentra en el Weill Hall del Carnegie Hall de New York, el Palau de la Música de Barcelona y en los teatros de más de veinte países en los que se ha presentado. Así que tratar de elogiar a estas alturas a Edel es bien difícil, por lo que intentaré poner en lenguaje escrito lo que su música fue capaz de provocarme.
Siempre he sentido que interpretar bien una obra musical, consiste “simplemente” en acercarla a lo que pudiera ser una declamación, o más bien una conversación en la que cada melodía es un personaje, o en la que…
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