Cada vez que voy a escuchar los cuartetos de cuerda del Instituto Internacional de Música de Cámara de Madrid me quedo asombrado de la calidad de los jóvenes músicos que nos ofrecen allí interpretaciones de gran envergadura de las mejores obras del repertorio cuartetístico. Estoy seguro -me fío de las informaciones que recojo- que algo semejante no ocurre en ningún otro sitio del planeta: resulta que la calidad de enseñanza que brinda la Escuela Superior de Música Reina Sofía ha hecho que en todo el mundo se hable de ello, y muchos alumnos con talento desean venir a Madrid para gozar de este ambiente. Lo que es inaudito es que nadie aquí se hace eco de ello -exceptuándome a mí- y francamente no lo entiendo: debería ser un orgullo tener entre nosotros semejante milagro. Puedo asegurar al amable lector que la realidad es ésa, y que los…
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