No había visitado nunca la nueva sala de Luxemburgo, en pleno ‘parque’ de las instituciones europeas. Muy interesante como construcción y muy buena la acústica (no sé en la sala grande ya que, correctamente, se prefirió la más íntima para este tipo de manifestación). Pero lo más interesante no fue, como a veces sucede, el continente sino el contenido. Un programa sobre el lied alemán -y un homenaje a Britten- que nos llevó de lo ‘difícil’ o menos conocido del siglo pasado a lo más ‘fácil’ del anterior. En la primera parte, tras una buena versión de un temprano Erwartung de Schönberg, colorido (por jugar con colores incluso) dentro de un temprano ‘expresionismo’ (las etiquetas son cómodas si se recuerda que son sólo eso), ocupó la atención de los intérpretes el menos frecuentado Eisler con extractos de su Hollywood-Liederbuch de 1942 tras…
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