El penúltimo concierto de la presente edición del Festival Internacional de Santander comenzó con el Concierto para violonchelo y orquesta en si menor, op. 104 de Dvořák, una de las cumbres de la música romántica para instrumento solista y orquesta. Al igual que sucede con otra cumbre de literatura solística como es el Concierto para violín de Mendelssohn, el que solemos denominar como “el” concierto no es el único que compusieron sus autores, sino el segundo, aunque, en el caso de Mendelssohn, el primero se trata de una obra muy de juventud y en el Dvořák, una obra inusualmente larga que su autor dejó sin orquestar. Sin duda, Truls Mørk es uno de los mejores violonchelistas del momento. Es un músico de pies a cabeza, y matiza y frasea con una exquisitez y un buen gusto subyugantes. Desde el punto de vista técnico, las dio todas con una…
Comentarios