Debido a que a las siete de la tarde la Orquesta Nacional de España presentaba la versión sin escena del Holandés errante en la sala sinfónica, el primero de los dos conciertos de la Orquesta Filarmónica de Múnich en Madrid, el del viernes 15 de enero, comenzó a las 22:30. Por ese motivo, la Sinfonía Fantástica de Berlioz, que ocupaba la segunda parte de la velada, no se abordó hasta pasada la medianoche. Los españoles quizá estemos más acostumbrados a alargar nuestras jornadas, ¿pero era prudente pedir a los músicos de la Filarmónica de Múnich, que probablemente habían cenado cinco horas antes, afrontar una sinfonía de semejante dificultad a esas horas intempestivas?
Fue perceptible cómo el rendimiento de los maestros muniqueses descendió notablemente y resultaba amargo comprobar que Gergiev necesitaba gesticular el doble para obtener la…
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