En 1997 el MACBA, Museo d’Art Contemporani de Barcelona, presentó la exposición “La última mirada”, reuniendo autorretratos de artistas plásticos que se enfrentaban a su propio final y dialogaban con su propio crepúsculo. Pedro Azara, comisario de la exposición, opinaba que las miradas de los artistas sobre su propia muerte, ya cercana en muchos de los casos, mostraban serenidad o tristeza, pero no miedo o angustia. Es importante subrayar que los artistas no pintaban la muerte como un sujeto ajeno –temático-, por otro lado tan tradicional en la pintura, sino como una experiencia vital, como un legado autobiográfico y no por cierto de poca trascendencia. En aquella muestra se exponía obra de Arnold Schoenberg, siempre interesado en su propia representación, junto a autorretratos de Munch, Kokoschka, Matisse, Picasso y otros.
Dos años antes,…
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