Con una inhabitual colocación de la orquesta sobre el escenario se presentó la Hallé Orchestra en el escenario de la sala principal del Palacio de Festivales de Santander: los contrabajos al fondo y elevados, ocupando el lugar de la percusión, que se trasladó al fondo-derecho del escenario e incluso al lateral, tras los violines II y las violas. A esto se añadieron unos metales que en Berlioz ocuparon todo el ancho de la orquesta -encajonados entre contrabajos y maderas- y se lucieron todo lo esperable y un poco más. No fue mala decisión la de Sir Mark Elder, que consiguió así que una obra tan temprana de Berlioz como es la Obertura de El rey Lear op. 4 (1839) -inevitable en un año shakesperiano- sonara grande, anticipando ya algunos de los valores del Berlioz maduro, especialmente su lujosa orquestación.
El Concierto para violín en mi…
Comentarios