El Cuarteto Borodin, uno de los conjuntos de música de cámara más aclamados internacionalmente y con un recorrido artístico exitoso y longevo (no en vano surgió 1945), se presentaba en la actual edición del Festival Internacional de Santander con un programa francamente interesante.
Si bien su Haydn inicial (Cuarteto en Sol Mayor op.33 nº5) ofreció un sonido y equilibrio impecables, también es cierto que no pareció dar de pleno con la vitalidad y humor que se suele asociar al compositor austríaco. Algo similar sucedió en parte con el Album de juventud de Chaicovsqui en esta plausible versión para cuarteto de Rostislav Dubinsky (que fuera primer violin fundador del Cuarteto Borodin), de bella factura aunque, salvo en alguno de los últimos fragmentos, no logró romper una incipiente frialdad que se apoderó del ambiente.
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