En la gala de apertura de temporada, el 29 de septiembre, la Orquesta de Filadelfia se bajó del escenario sin tocar una nota. Al parecer las conversaciones sobre condiciones laborales que llevaban tiempo en curso no produjeron un acuerdo y la orquesta se puso en huelga. Era preocupante para quienes teníamos entradas para el concierto en el que seis días después Simon Rattle iba a dirigir la Sexta de Mahler. Afortunadamente la huelga duró solo dos días y el concierto tuvo lugar como estaba previsto. Si el conflicto laboral tuvo alguna consecuencia en cuanto a este concierto, si algún ensayo con Rattle se suspendió, el efecto desde luego no fue apreciable para quien suscribe. La orquesta funcionó a la perfección en esta interpretación de la Sexta de Mahler, una de las cumbres sinfónicas del siglo XX.
Conciertos como este reafirman la idea…
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