Digno de ponderación el esfuerzo de montar una vez más una partitura con exigencias, en especial en lo que hace al número de quienes de ella participan, descomunales. Para la primera ejecución absoluta (Munich, 12 de septiembre de 1910, dirigida por el autor), que presenciaron Richard Strauss, Arnold Schönberg, Alfredo Casella, Siegfried Wagner, Bruno Walter, Willem Mengelberg, Otto Klemperer, Leopoldo Stokowski, Thomas Mann y Stefan Zweig entre tantos otros, se contó con 500 voces de los coros de Amigos de la Música de Viena y Leipzig, más 350 niños de la escuela central de canto muniquesa; en épocas recientes, Gustavo Dudamel ha tratado de emular (e incluso superar) esas fuerzas tanto en Los Ángeles como en Caracas al unir las dos orquestas (Filarmónica de Los Ángeles más la Simón Bolívar) y agrupaciones corales que en algún caso…
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