En 2017 el festival Présences ha decidido volver a sus orígenes. Durante los últimos años, el foco solía ubicarse en torno a una región geográfica –el año pasado Italia, por ejemplo–; en la actual edición se ha recuperado el formato de retrato en torno a una figura internacionalmente aclamada. Tal honor ha recaído este año en Kaija Saariaho, recién llegada a Europa tras su apabullante triunfo en el MET con su ópera –ya repertorio indiscutible– L’Amour de loin. Como obertura del festival, sus organizadores han empezado con una apuesta francamente arriesgada: la confrontación de la apolínea música de la finlandesa frente al ditirambo iconoclasta del nizardo Raphaël Cendo.
Bajo la precisa batuta de Dima Slobodeniouk, la velada arrancó con todo un clásico del catálogo de Saariaho. Su concierto para violín Graal Théâtre, compuesto en 1994,…
Comentarios