En pleno ecuador del festival Présences llegaba uno de los conciertos de cámara más esperados. Recientemente el Quatuor Diotima se ha embarcado con la música de Saariaho, y generaba verdadera curiosidad el observar cómo se acercaban a un repertorio que, a priori, parece tan lejano a los presupuestos estéticos del afamado cuarteto francés. Su interpretación de Terra Memoria, segundo cuarteto de cuerdas en el catálogo de la autora finlandesa, no defraudó. El equilibrio que consiguieron en los distintos pilares arquitectónicos de la obra, su esmero en obtener una textura titilante en los pasajes de armónicos y su precisión rítmica proporcionaron una versión excelente de la obra, con una respuesta del público muy cálida.
Esta atmósfera biensonante y algodonosa tuvo su reverso en la búsqueda de cierta crudeza y aparente alógica iconoclasta del…
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