Antes de este concierto solo había oído una vez en directo a Herbert Blomstedt. Fue en un viaje a San Francisco, hace varios años, en un concierto en el que me entusiasmó su interpretación de una sinfonía de Chaikovski, no recuerdo cuál, quizá la Quinta. Ya en aquel entonces Blomstedt pasaba de los ochenta años. En julio de este año cumplirá noventa, a pesar de lo cual sigue dirigiendo, tal cual, sin que le arredre ponerse frente a una orquesta como director invitado en tres días sucesivos, viernes a mediodía, sábado por la noche y domingo por la tarde. Ese fue su programa de trabajo en su visita a Filadelfia. Mi oportunidad de oírle fue el domingo por la tarde.
Entre los últimos conciertos para piano de Mozart, el No. 25 destaca por su luminosidad y su espíritu en general optimista. Garrick Ohlson produjo una excelente versión en la que…
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