Arrecife, capital de Lanzarote, era antes simplemente el puerto de la isla. Se trata de una pequeña ciudad con poco más de doscientos años de antigüedad. En realidad no hace tanto que arrebató a la villa de Teguise la capitalidad de la isla y todavía hoy tiene un aire a medio camino entre el pueblito marinero y la ciudad africana postcolonial crecida a las prisas. El arrecife al que hace referencia su toponimia es, como la ciudad misma, un lugar a medio camino entre el mar y la tierra: todavía hoy parte de la ciudad está construida en los arrecifes; y, al mismo tiempo, el corazón de Arrecife reside en una laguna, una lengua de agua del océano que se introduce, poblada de barcas marineras, en el centro del tejido urbano.
Fue precisamente ese lugar, el llamado Charco de San Ginés, la sede del cuarto Concierto en vela, evento organizado…
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