Comenzó el pasado viernes 20 de octubre el XVI Festival de Música Antigua de La Laguna. Es un festival breve, con seis citas a lo largo de dos fines de semana. Es un festival breve y extremadamente concurrido, con gente que se queda paseando por el claustro del convento al no encontrar dónde sentarse en la sala. El octubre lagunero suele ser amable en esa ciudad “patrimonio de la humedad” y a veces, como forma alternativa de fruición artística, vale la pena pasar el resto de la velada apreciando las formas arquitectónicas mientras llegan al oído exóticas armonías y timbres de otras épocas. Los conciertos, al menos desde que sigo el festival, suelen elegir dos espacios laguneros a tono con la música: las salas del exconvento de Santo Domingo de Guzmán y el idílico patio de los cipreses del exconvento de San Agustín, este último elegido…
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