El 29 de julio de 1942 Arnold Schoenberg comentó a varias personas reunidas informalmente en su residencia californiana que había oído la recién estrenada Sinfonía Leningrado de Shostakovich por la radio y que en su opinión la obra no era nada del otro mundo. Decía Schoenberg que la sinfonía, que dura más de una hora, tenía material musical quizá para menos de 12 minutos. Bertolt Brecht, que estaba presente, anotó esta opinión de Schoenberg en su diario.
Nikolai Malko, que había dirigido en la Unión Soviética el estreno de la Primera Sinfonía de Shostakovich y que pocos años después se había establecido en EEUU, declaró en el Chicago Times en agosto de 1942 que la nueva sinfonía de Shostakovich se estaba convirtiendo en una notable arenga para elevar el espíritu de lucha en un momento en que eso era muy necesario. No hay que olvidar que…
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