El pianista europeo András Schiff toca esta temporada sólo en dos ciudades del norte de España: Pamplona y Barcelona. Podríamos pensar que el programa que ha elegido para la ocasión, enteramente dedicado a Bach, es una especie de manifiesto que defiende cierta idea cultural de Europa que la música clásica ha representado, y sigue representando, a la perfección. Es también un manifiesto personal. Schiff suele comentar que tocar Bach es para él una actividad cotidiana: de hecho, es, según ha afirmado en alguna entrevista, aquella con la que que da inicio a todos sus días. La música de Bach le “limpia el cuerpo, la mente y el espíritu.” El recital que dio el pasado día 2 en Pamplona, por lo tanto, actualiza una red cultural y simbólica, de la que también forman parte la simbiosis del cuerpo del pianista con el piano, así como el acto…
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