No hacen falta presentaciones. La reputación del pianista Grigory Sokolov empieza a presentar tintes de leyenda. Nacido en San Petersburgo en 1950, se formó en la muy sólida escuela pianística rusa y, hasta el colapso del comunismo, desarrolló su carrera al otro lado del telón de acero. Su manera de relacionarse con el arte tiene mucho que ver con esa doble experiencia rusa y soviética, un contexto que favorece un entendimiento de la música entendida como una experiencia trascendental, que bajo ningún concepto debería plegarse a las reglas del mercado o del espectáculo. Esto se corresponde con una actitud que va más allá de la aspiración expresada, por ejemplo, en la popular frase de Woody Alen en la película Annie Hall:
You know how you're always trying to get things to come out perfect in art because it's real difficult in life.
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