Después de que en 2018 la Semana de Música Religiosa de Cuenca hubiese cometido, en mi opinión, el error de separar (más allá del encargo anual) la música antigua de la contemporánea, incluso en semanas distintas de su calendario, en 2019 el director artístico de la 58 SMR, Cristóbal Soler, recupera (en su tercer año al frente de esta cita) la cohabitación en la semana principal del festival, la 'Semana de Pasión', de distintos periodos históricos: interacción que resulta idónea para que el público tienda puentes musicales entre siglos, trazando su propio mapa historiográfico del territorio acústico, así como para introducir el repertorio actual en diálogo con el antiguo: procedimiento tan al uso en Europa y que en España, como tantas otras buenas costumbres, se descuida en exceso.
De este modo, la SMR nos convoca este año a un festival…
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