Aún sobrecogidos por el incendio y parcial colapso de uno de los principales monumentos europeos, pues tal es Notre-Dame de París, asistimos al segundo concierto de la 58 Semana de Música Religiosa de Cuenca; un concierto al que la catástrofe de la catedral parisina se asomaría en su segunda partitura, por medio de la dedicatoria expresada por Gidon Kremer; si bien, a otra escala (aunque, desgraciadamente, más transversal y que habla de cómo se entiende la música en nuestro país), presenciamos en esta segunda cita con la 'Semana de Pasión' en 2019 otro tipo de derrumbe cultural: el que supone el que una agrupación de tal calidad y prestigio como la Kremerata Baltica haya convocado a tan sólo un tercio del (ya de por sí reducido) aforo del Teatro-Auditorio de Cuenca...
...muchas son las preguntas que nos lanza tan esclerótico escenario,…
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