El tercer concierto de la 58 Semana de Música Religiosa de Cuenca nos embarcó en lo que José Saramago decía «balsa de piedra» que conforman España y Portugal como naciones de la Península Ibérica, en singladura interpretativamente conjunta hoy hacia ese continente vocal que, en sí mismo, es la Missa Solemnis opus 123 (1819-23) de Ludwig van Beethoven (Bonn, 1770-Viena, 1827): verdadera Atlántida musical, por cuanto, como me decía un crítico experto en voces, horas antes del concierto, se trata de una obra prácticamente 'incantable'. Días más tarde, era un compositor gallego, al relatarle los conciertos de esta 58 SMR, quien me hablaba de la Missa Solemnis como de una obra, asimismo, prácticamente ideal, por el tipo de estructuras que Beethoven plantea en ella al coro, más propias -según este compositor- de las arquitecturas de los que…
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