Gergiev dirige en poco más de 33 horas Tannhauser, el concierto de gala de premiados del Concurso Chaicovsqui, Attila de Verdi y un concierto orquestal nocturno y los que nos ponemos enfermos somos los oyentes. ¿Cómo que enfermos, dirán ustedes? Pues sí, yo salí del concierto encontrándome mal y casi incapaz de hablar, y no era la única, fuimos muchos los que nos íbamos en silencio y arrastrándonos camino de la parada de autobús. Yo asistía al concierto para escuchar a Trifonov haciendo Shostakovich y me encontré 'a traición' absolutamente derrotada por la Patética de Chaicovsqui. No sé cuántas veces he escuchado ya esta sinfonía, e incluso escribí varias veces sobre ella. No lo volveré a hacer, por lo menos en bastante tiempo. Hay tragedias con las que no se puede bromear.
Obviamente no creo que Chaicovsqui predijera su muerte tras el…
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