A la Sinfónica de Londres tengo el placer de conocerla y tratarla desde hace décadas. Es de esas orquestas que nunca fallan, las dirija quien las dirija: sus miembros llevan toda la vida trabajando a destajo y han sabido transmitir a las nuevas generaciones una determinada manera de tocar que siempre suena pulida, bien empastada y mejor equilibrada en sus diferentes secciones, sin que una destaque sobre otra. Es una alegría comprobarlo una vez más. A quien no conocía en vivo es a su principal director invitado, el italiano Gianandrea Noseda (Milán, 1964), ni al pianista siberiano Denis Matsuev (Irkutsk, 1975). E igualmente ha sido un placer conocerles.
A La Leyenda de la Ciudad Invisible de Kitezh le suelen apodar el “Parsifal ruso”, lo cual es sólo una verdad a medias: ciertamente es una ópera larguísima (la vi una vez en el Bolshoi…
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