A estas alturas del 2020, ya casi huelga decir que la pandemia originada por el COVID-19 ha barrido con la práctica totalidad de las programaciones musicales tal y como éstas habían sido concebidas, quedando el último trimestre del año como única posibilidad de retomar unas temporadas que, en todo caso, lo harán (mientras no se descubra una solución médica para el coronavirus en cuestión) muy condicionadas por las distancias de seguridad, ya no sólo entre el público, sino sobre el propio escenario.
Es por ello que a lo largo de los últimos meses han surgido numerosas iniciativas para intentar paliar, en la medida de lo (im)posible, no sólo la sed de música en vivo que los buenos melómanos han acumulado desde el pasado marzo, sino la precaria situación laboral a la que se han visto abocados numerosos músicos y profesionales del sector…
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