Danza y Ballet

Prokofiev en un ocaso estival

J.G. Messerschmidt
Prokofiev y Rostropovich ca 1950 Prokofiev y Rostropovich ca 1950 © Dominio público

Era un interminable ocaso, justo un día después del solsticio estival. Iba con mi perro Midas por un camino de tierra que discurría entre arboledas, a cuyos pies se enredaba una espesa floresta de arbustos. Las copas, cubiertas de densos nubarrones de hojas, tenían el color verde violento y joven del verano aún incipiente. Desde algún lugar empezó a sonar una música que conozco muy bien, pero que jamás habría esperado oír en un paraje como éste. Seguí mi caminata y al cabo de unos pasos llegué a un prado de altas hierbas. A un lado, muy cerca del cauce de un arroyo, media docena de mujeres jóvenes tocaba instrumentos de viento. Un hombre más joven todavía, casi un adolescente, estaba de pie frente a ellas y leía la música en una partitura. Sentada en un banco a la orilla del camino, una pareja escuchaba esta especie de concierto. Me…

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