¿Quien lo hubiese imaginado? Era el 10 de agosto de 1913 cuando debutó la ópera en la Arena, uno de los mas grandes anfiteatros romanos. Aida se representó por la tenaz voluntad del tenor veronés Giuseppe Zennatello, ilustre 'Radames' en esa época lejana. El festival de verano, que atrae miles de turistas italianos y, sobre todo, extranjeros (alemanes en su mayoría) cumple así la friolera de ochenta años, que se dice pronto. También se dice pronto 20.000 personas que son, más o menos, las que caben en este espectacular espacio teatral, ocupando buena parte de la ‘arena’ propiamente dicha. Es, también, el único teatro de ópera al mundo que resulta un negocio redondo, que puede permitirse, con la sola venta de los billetes (no existen turnos de abono) fastuosas producciones, carteles con divos, masas de coros y de extras que dan espanto, y…
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