Pequeño estado balcánico de tan solo nueve millones de habitantes, Bulgaria tiene sin embargo una gran tradición de voces. DNA o un arraigado instinto musical, reforzado por un folklore que requiere la voz impostada hasta para las canciones populares, el hecho es que cada vez que tengo la ocasión de asistir a funciones de ópera en Sofía lo que me sorprende es la calidad de lo que se suele llamar, con un termino bastante duro, ‘material humano’.Jóvenes cantantes que, por la condición económica general de su país, aspiran con obvia urgencia a emprender una carrera internacional. Muchos ya lo han conseguido y, de hecho, no hay producción mundial que prescinda de voces búlgaras, tanto femeninas como masculinas, graves o agudas.La excusa, muy fruible en un breve laxo de tiempo puesto que desde Milán para ir a Sofía o a Berlín o a Londres se…
Comentarios