En un principio, y dentro de la temática general de viajes de la presente temporada, el concierto de esta noche llevaba el subtítulo “Desde Rusia con amor”. No es que fuera muy original, pero las circunstancias han hecho que resultase inapropiado, de manera que directamente y discretamente se omitió en el programa de mano. Poco original e inapropiado, y sin embargo completamente verídico: las tres piezas en cartel fueron escritas por compositores rusos (Henryk Wieniawski lo era por vecindad imperial y por adopción académica), y –lo que es más importante-, Manuel Hernández Silva y la Real Filharmonía de Galicia las interpretaron con auténtico amor.
Además, las tres obras también tienen en común su poca o nula presencia en las salas de concierto. Y, en este caso, con buen criterio: hay multitud de composiciones de todas las épocas que…
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