Lo primero que sorprende de la Kammerorchester Wien – Berlín, dirigida por su primer violinista, Rainer Honeck, en esta velada organizada por Heinersdorff Konzerte – Klassik für Düsseldorf, es que sus 17 instrumentistas son todos hombres; no hay ninguna mujer en el colectivo musical. La reliquia de tiempos menos emancipadores subsiste en esta orquesta, así como en otras de categoría mundial, muy luminosas por fuera, pero con un espíritu muy conservador por dentro.
Los varones, cuando son chicos, prefieren jugar con varones y no con niñas; una experiencia que, como bien sabemos, cambia solo con la adultez. El grupo ha sido reclutado entre los líderes de las secciones, predominantemente mezcladas, de la Filarmónica de Viena y de la Filarmónica de Berlín. Conservadores del bello sonido por excelencia, así suenan, más bien inclinados al…
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