Aparte
de robarle la idea del título al célebre cuadro de Magritte con la pipa que no
lo es, va de veras. No se trata de un concierto cualquiera, uno muy importante
o uno más. No uno al que se va porque está en un abono, porque a uno le dan
entrada de prensa, o porque ese día justo ha quedado con amigos o no tiene nada
mejor que hacer y se da una vuelta por una sala donde se hace música clásica.
Nada de eso.
Un
concierto preparado en diez días con sólo una media de quince minutos de ensayo
y con la participación de las instituciones musicales de música clásica de
relieve y la colaboración de instituciones políticas y académicas, sumando
solistas, miembros de las orquestas y corales que participaron por puro
espíritu de altruismo y generosidad no puede ser medido con vara alguna, sino
por la de lo excepcional de la circunstancia y del…
Comentarios